domingo, 6 de noviembre de 2011

Fotoperiodismo

FOTONOTICIA


FOTO: EFE
Hombres armados atacaron el diario El Buen Tono en Córdoba, Ver., incendiando sus instalaciones a la una de la mañana este domingo 6 de noviembre. Se lanzó una granada contra la fachada principal que quedó destruida, además de los daños al área de redacción. Personal de la Secretaría de Marina llegó hasta el lugar para inspeccionar el área y recabar información para su investigación.



 
                               FOTOENTREVISTA

Foto: Anabel Vázquez Frontana

Paulina Licona Flores, actual estudiante de la Licenciatura en Administración de empresas del ITESM campus Cuernavaca, describe cómo el dar clases de baile (danza árabe) a niñas de escasos recursos en el IDeSS es una grata experiencia: “les ayudas a aumentar su autoestima y  a enfocarse en actividades productivas”.

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                                   FOTOREPORTAJE
 
 






FOTO: Eunice Adorno
“Fraum Blaum" fue el fotoreportaje ganador del Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2010, obtenido por Eunice Adorno durante la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, Jalisco, México.
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El título del fotoreportaje, que en alemán significa “Las Mujeres Flores”, representó el acercamiento a la vida y a las historias de un grupos de mujeres menonitas que abrieron las puertas de sus hogares y sus vidas, sus espacios íntimos y sus acontecimientos diarios dentro de las comunidades de Nuevo Ideal, Durango y la Onda, Zacatecas.






Editorial-Ojos de tinta


Pupilas amarillas

El sensacionalismo hoy parece ser algo tan ancestral que ha ocupado un lugar cotidiano en las sociedades alrededor el mundo. Las imágenes polémicas y grotescas que en la gran mayoría de los casos carecen de información clara y vital, son publicadas masivamente todos los días, encendiendo un foco rojo para las culturas que piden cada vez más ese tipo de información.

      Bien se diría que toda imagen que obliga a voltear la mirada podría ser indicador de sensacionalismo, porque afecta la sensibilidad del espectador. Hoy ejemplos como ése  centran la atención en semanarios similares a El Extra en Morelos, o en impresiones como La Prensa o El Gráfico, en el área metropolitana.

     Ciertamente los dueños de tales medios apelaran al principio periodístico de hacer sociable información de interés colectivo, y es verdad, el daño o peligro que sufre una sociedad a causa del narcotráfico es de gran trascendencia. Sin embargo, publicar fotografías que muestran gráfica y detalladamente las torturas provocadas por un sicario a su víctima no hace al hecho más importante o de mayor trascendencia humana.

     Por un lado el fotoperiodismo cuyo principal objetivo es notificar un hecho real mediante imágenes, rosa en el dilema de saber hasta qué punto se debe o no, tanto capturar como publicar fotos de cadáveres o de situaciones que expongan de manera explícita una catástrofe. Las imágenes de fotógrafos de guerra como James Natchwey o de Walter Astrada hablan por sí mismas; su material es en muchos casos desgarrador y hiere la sensibilidad de muchos que han mirado su trabajo.

     Se dice que una de las grandes funciones de capturar y publicar imágenes fuertemente impactantes implica mostrar alrededor del mundo lo que ocurre en lugares donde quizás no se ha puesto mucha atención o se necesita tomar acción urgentemente, además de que conllevan la cuestión de una revalorización de la vida humana. Porque ciertamente en el tiempo en que se vive, en donde la muerte se ha convertido en algo usual y muchas personas han perdido el interés por lo que sucede a su alrededor, se necesita algo que despierte a la sociedad de la apatía que cada vez más toma terreno en este mundo.

     Pero se sabe bien que la intención de semanarios como El Extra y otros similares, realmente no se apega a aquella filosofía. La corporatización de este tipo de medios impresos obedece en la mayoría de los casos al sensacionalismo, a satisfacer un morbo social y a la intención de vender cada vez más tirajes.

     Hay un principio general periodístico, el del respeto. Y es verdad, por muy cruel que haya sido una persona en su vida, y por mucho que se le haya odiado, como es el caso de Gadafi, nadie podrá negar su condición humana. Es de trascendencia colectiva saber que el dictador libio murió, pero observar los detalles gráficos de cómo su cuerpo sufrió antes de fallecer no. En ese sentido se debe conservar respeto hacia su memoria humana, y en segundo lugar hacia quienes podrían ser receptáculos de las crudas imágenes de su muerte.  

     Ver cómo un conductor de transporte público ojea El Extra mientras reclina su asiento y toma un descanso, claramente indica un problema potencial y creciente. Por qué alguien miraría ese tipo de fotografías para “relajarse”. Las fotografías de la cabeza de un hombre junto a su cuerpo ensangrentado son una publicación inapropiada que devela “información” cada vez más contraproducente. Esas publicaciones están haciendo cada vez más fácil, ver imágenes cada vez más crudas.

lunes, 31 de octubre de 2011

Editorial-Ojos de tinta

Un espécimen distinto

El principio rector que muchos periodistas hacen suyo desde el primer día en el aula, es que la lealtad de su trabajo está únicamente con el ciudadano. La práctica y la experiencia se encargarían con los años de asentar esa valorización como un ideal, y hoy convergería con el gran dilema de la independencia.
     El modelo de periodismo independiente, ya preveía un esquema bajo el cual los reporteros, columnistas, y demás personas inmersas en este oficio pudieran desenvolverse en función de parámetros que respaldaran sus acciones.
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     En México donde la democracia ha poseído a lo largo de la historia tantas máscaras e inclinaciones, resulta exasperante creer que el país haya adoptado y practicado tal modelo de gobierno satisfactoriamente. Bien el latinobarómetro 2011, hoy indicaría que los mexicanos reprueban la democracia del país, habiendo poco menos de una cuarta parte, satisfechos con la forma en cómo se ha desempeñado ese demos kratos.
     Pero dentro de los márgenes de aquella independencia profesional y dentro de los territorios de una nación, ¿cómo puede ser considerado el periodista?
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     El hecho de que este profesional sea ciudadano, implicaría en términos estrictos que tiene una responsabilidad con la democracia. Con el simple hecho de votar o acceder a alguno de los derechos ciudadanos, se ratifica la pertenencia a un país determinado. Y por un lado el sentido de esas palabras tiene una lógica elemental, pero por otro, la cuestión de la independencia periodística hace el dilema aún más complejo. Porque en un país donde la democracia se aleja bastante de la utópica concepción griega, es fácil preguntarse ¿cómo ser fiel a un sistema infiel? Y no por banal orgullo sino porque ser dependiente a un sistema tan erosionado podría afectar uno de los principales intereses periodísticos, la verdad.
     El demos kratos que hasta cierto punto personifica al ciudadano no puede ser pasado por alto, independientemente de lo mucho o poco que el modelo esté funcionando, y es por ello que el periodista no puede desprenderse de esa concepción ciudadana. El periodista puede ser muchas cosas pero primero es ser humano, y como tal deberá tener una identidad que esté ligada a un Estado. No es parte del común denominador pero está inmerso en un modelo de gobierno democrático y por mucho que se deseen pintar fronteras como principio periodístico, su condición como miembro de un país determinado lo impide.
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     Sí, los periodistas son ciudadanos, sin embargo, en un sentido más estricto serían una especie de ciudadanos distintos, porque además de que su papel dirige la opinión pública y son receptáculos e intermediarios de información de interés humano, son un poder adversarial, como el modelo de independencia estructura. Los periodistas pisan ambas fronteras con mucho recato, dependerá de cada quién qué tanto asienta ambos pies en alguna de las dos.

miércoles, 26 de octubre de 2011

PUERTA 367


Un contrapoder con habilidades de encantamiento   
Anabel Vázquez Frontana


Bien se diría que para escribir hay que enganchar, atraer y encantar. Desde la columna hasta la nota informativa, la escritura siempre será un arte a dominar y estará inmersa en el complejo debate de la independencia periodística.

     Alejandro Manrique, editor de los servicios en español de la Associated Press e invitado del ITESM campus Cuernavaca, explicaría bien el modelo del periodismo independiente, el cual a pesar de no ser algo desconocido en nuestros días, siempre se presenta como un nuevo reto a la hora de tomar decisiones. El dilema de la independencia y la democracia está a la puerta diariamente y como Manrique preguntaría, seguramente todos nos preguntamos, ¿el periodista puede tener una responsabilidad con la democracia?

     La delgada línea divisoria y a la vez gran relación entre periodismo y democracia suele generar aun más preguntas. Ciertamente a mayor democracia mayor periodismo independiente, sin embargo, este demos kratos que personifica al ciudadano a quien el periodista le debe lealtad, me hace creer que la balanza se inclina hacía una positiva responsabilidad entre periodista-democracia. Bien diría Manrique que esa pregunta no se resuelve tan fácilmente, y es verdad, por muy sagrados que sean los principios del modelo de gobierno, muchas veces la democracia se torna más en una utopía que en una realidad, e inclusive en la “semilla de su autodestrucción”, como el editor de la AP razonaría al citar a Sartori.

     Dentro de este conflicto que a pesar de no tener fronteras claramente delimitadas, el periodismo en palabras de Manrique es un “contrapoder, el que balancea”, y que después de su vieja tensión con los novelistas y ensayistas, hoy puede sumergirse en el arte de la escritura para develar historias.

     Los géneros periodísticos evidentemente se clasifican por su dureza de hechos y de opiniones, pero independientemente de esa división, una cuestión es clara: para ambas hay que saber escribir.

     Pero el periodismo no solo son reglas de puntuación y transiciones, que aunque son sumamente importantes, hay una primicia aun más jugosa: el encantamiento. Ciertamente esta habilidad del periodismo no es tan nueva ahora, pero como el editor colombiano explicaría, “queremos que el lector esté ahí”, en el lugar donde todo pasó.

     El encantamiento surge de ese momento con el lector en el que periodistas novatos o veteranos dicen “lo hemos atrapado”, porque tal como Manrique explicaría, el periodista es intermediario, pero para mostrar y no decir, éste tiene que quitarse del centro. Es un punto en el que el lector se halla inmerso, de tal forma que no necesita que el periodista lo vaya guiando, la misma historia y hechos que se tejieron lo hacen por sí mismos.

     Bien se diría “cualquiera puede escribir, pero no cualquiera lo hace”. Manrique expresaría sabiamente “es un oficio y no es de genios”, y por mi parte agregaría que ciertamente “no es de genios pero tampoco de necios”.

jueves, 20 de octubre de 2011

PUERTA 367

El gran Tigre Asiático
¿más indiferente que nunca?

Anabel Vázquez Frontana

Fuera del morbo social del que Youtube en más de una ocasión es intermediario, hoy se nos presenta la conmoción por la niña de la nación más grande del mundo, cuyo sufrimiento fue motivo de evidente desidia para muchos.

     En un parpadear veríamos en los canales de miles de aficionados chinos y de otras nacionalidades, los uploads masivos del video desgarrador de una niña de dos años siendo arrollada en dos ocasiones e ignorada por más de una docena de peatones que pasaban a su lado. En menos de un día ya habían, tan solo de los videos en español, más de 15 canales tanto de cadenas de televisión como de usuarios comunes que mostraban el video, con más de 19,000 reproducciones en promedio. Además la cantidad de comentarios ofensivos, sarcásticos, de indignación y de reflexión hacia China fueron casi inmediatos y sin cese en redes sociales como Twitter y Youtube.

     Los consternados padres de la pequeña Wang Yue, sufren hoy el hecho de que la niña se encuentra en un coma profundo, y pese a su dolor no pueden ser excluidos de su responsabilidad. Independientemente de la cultura occidental que nosotros tenemos respecto a los niños, es poco lógico pensar que una transeúnte tan pequeña no corra peligro en un mercado de herramientas en donde circulan, aunque a baja velocidad, principalmente camiones.

     Otra cuestión que tendré que someter a escrutinio personal es por qué en una calle que, según la grabación en el mercado de herramientas de la provincia de Guangdong, los pocos autos que transitan a una velocidad considerablemente baja, perdieron de vista a una niña que sí, en su descuido infantil empezó a caminar en el centro de la calle, pero que no por ello se hacía invisible.

     Parece ser que esa idea, hasta cierto punto, satirizada en México de: “mejor gastos funerarios que de hospitalización”, no se toma tan a la ligera por algunos conductores del país. Las declaraciones del primer conductor, de acuerdo al China Daily, dejan mucho qué pensar cuando afirmó: “si está muerta, podría pagar solo 20.000 yuanes -aproximadamente unos U$S 3.125-, pero si está herida, me puede costar cientos de miles de yuanes”.

     ¿Verdaderamente acaso la cultura china de abaratar gastos también implica hacerlo con la vida humana? Y ¿será que tal desidia e indiferencia hubiera estado relacionada con el género de la pequeña, que ni siquiera una madre transeúnte que pasaba, se conmovió para prestar ayuda a Wang Yue?

     En parte, por el hecho de que en China está instaurada la Ley del hijo único, las condiciones para las mujeres suelen ser deplorables, porque la cultura de que tener una hija puede resultar “más caro y menos productivo” existe aun en la mentalidad de muchos de los habitantes de este país tan grande.

     Ello me recuerda al viejo reportaje de 1995, Las habitaciones de la muerte (TVE) donde a consecuencia de aquella política de natalidad, la presión por preservar el apellido, entre otras cosas, degeneró en asesinatos masivos de bebes (féminas), abandonos y “orfanatos del infierno” donde las niñas enfermas morían solas encerradas en cuartos sucios.

     Ciertamente no puede decirse que todo en China es muerte y crueldad, y habría que cuestionarse entonces si lo que percibimos casi siempre de esta nación verdaderamente es más un arquetipo que una realidad. Pero algo es seguro, un país se define por su gente, por sus costumbres, por lo que hacen y no hacen, por cómo conviven sus habitantes unos con otros. A China la hacen los chinos, y la indiferencia tan flagrante de más de una docena éstos, ante una niña de dos años, nos hace preguntarnos si verdaderamente el gran Tigre Asiático ha creado hijos devotos al imperio pero muy poco a la humanidad.

domingo, 16 de octubre de 2011

PUERTA 367

Ya basta, enough, adesso basta
¿En qué idioma te lo explico?

Anabel Vázquez Frontana


Hasta qué punto soportamos la indignación, a veces se necesita solo una voz para abrir la puerta a un grito de molestia, de hastío, de tener que vivir de la forma en que lo hemos hecho.  Así, el movimiento de los indignados que comenzó en España y que se ha ido desarrollando con el famoso Occupy Wall Street del mes pasado en Nueva York, está despertando a cada vez más naciones.

     Se sumaron a la primera movilización mundial de los indignados miles de activistas en sus respectivas naciones; estadounidenses, mexicanos, japoneses, italianos, chilenos, costarricenses, canadienses, austriacos, alemanes, ingleses, suizos, españoles, entre otros. Aunque cada manifestación tuvo el toque particular de las injusticias contra las que cientos de ciudadanos buscan un “cambio global”, la gran mayoría partieron del reclamo a las tan poco balanceadas oportunidades de desarrollo económico y social, y de la inicua gestión de los gobernantes a causa de la crisis económica europea.
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     En el caso de México, uno de los más simples índices de desigualdad implicaría voltear la mirada y dirigirla a los gobernantes, y al “servicio público” que nos brindan. Este “servir” justamente a los ciudadanos se limita en muchos casos a unas despensas y electrodomésticos con la finalidad de ayudar, casualmente en periodos electorales. Por otro lado, lo “público” que desde su acepción más terrenal hace referencia a lo de “todos” invierte la balanza con sueldos y prestaciones ridículamente desiguales.
     Como muchos se han preguntado yo pregunto hoy: ¿es posible que un diputado que gana mensualmente $69 mil más $50 mil por asistencias –entre otras prestaciones-, represente a un hombre, mujer o niño que vive en las calles y no tiene qué comer? Y bueno, tal vez los de mente más utilitarista pensarán que mi tono es un poco exagerado. Pero no lo es, no cuando en México, un país con más de 106 millones de habitantes, se tienen 52 millones en pobreza (Coneval 2008-2010). Ciertamente el trabajador es digno de su salario, pero la pregunta aquí es cuál es ese trabajo que se hace merecedor de tan excelsas retribuciones.

     De igual forma, en otros países como Chile en donde irónicamente los jóvenes tienen que luchar por una educación gratuita que les corresponde por derecho; la disfuncionalidad económica del sistema tributario que aporta tan poco presupuesto a la educación, seguramente tendrá reservado su lugar en el “salón de la infamia” ciudadana.

     En Europa, donde ahora el tema de las medidas de austeridad se debe tocar casi con pinzas, los indignados italianos manifestándose en las calles de Roma y cubiertos bajo el mar de carteles que gritaban: “una solución: revolución”, denunciaron las disposiciones del primer ministro Silvio Berlusconi. El problema de las injustas políticas bancarias, recortes públicos y desempleo enardecieron durante la movilización, y aunque desafortunadamente encapuchados mancharon la misión pacífica de esa manifestación, no debemos perder de vista que el problema sigue ahí.

     Ciertamente la crisis Europea está golpeando con mano dura a muchos países pero la desigualdad y la inseguridad por la que luchan todos los activistas alrededor del mundo no es producto de la crisis que comenzó el año pasado. Ello se ha hecho más visible, sí, y al igual que el problema de que el gobierno no responde por los intereses de la mayoría sino de la minoría más poderosa, existe ya desde hace tiempo.

     Entiendan, el capitalismo y cualquier otro modelo, para bien o para mal lo hacemos todos, no solo las élites, los poderosos y aquellos cuya dirección corporativa lleva un Wall Street impreso. Hoy muchos nos vemos afectados y solo unos cuantos son beneficiados, tenemos muy poca inclusión en las decisiones de la economía de nuestros países y al final somos los principales afectados. En qué idioma lo tenemos que decir para que se haga algo. Tomen nota, porque por unión ya somos políglotas.

lunes, 3 de octubre de 2011

PUERTA 367

          Hay que estar preparados

            Por Anabel Vázquez Frontana


Sin escape (Abduction, EUA 2011), filme dirigido por John Singleton y protagonizado por Taylor Lautner y Lily Collins, muestra la vida de Nathan, un adolescente rebelde, parrandero y de mal carácter. Todo comienza cuando por accidente encuentra una foto suya de pequeño en un sitio web destinado a niños desaparecidos o secuestrados.
Nathan continúa investigando más y más hasta que descubre que las personas con quien él ha vivido no son sus verdaderos padres, ocasionando que los villanos de la historia los asesinen y den con el paradero del joven. Ahora Nathan debe huir si quiere vivir y hallar las respuestas a todas las preguntas que le han llovido de la nada.
Pero no hay que temer por él, está bien que no tenga escape pero no por ello debe intentarlo solo. Todo buen protagonista necesita de la compañía de alguien del sexo opuesto, y quién mejor que su amiga de la infancia, la bella Karen para esquivar juntos las balas.
Suena bien ¿no? y es que la trama de la cinta ciertamente es interesante y tiene un concepto explotable, la historia del complejo del hijo adoptivo es eficaz como en la mayoría de las veces y el misterio al igual que la psicosis de “no confíes en nadie”, guía los pasos de los espectadores por buen camino.
Pero al ir siendo llevados por este sendero llegamos a un punto en el que se nos rompen los zapatos a causa de una que otra piedra pues por un lado, los argumentos de los personajes en más de una ocasión no son fieles a la trama o los eventos, tanto que la historia transcurre poco natural. Por ello es que no puedo sacarme de la mente la ahora para mí épica escena en la que Lautner esforzándose en su papel, marca al 911 desde un teléfono del hospital, para que al quedar en espera por la operadora un agenta de la CIA le llame repentinamente por su nombre. Desde la emoción de nuestros asientos esperamos una reacción lógica: ¡cuelga el teléfono! o simplemente que se entienda que alguien sospechoso está hablando. Pero no, vemos una estática reacción del personaje para después casi de manera prefabricada escuchar algo parecido a “un momento…cómo sabes mi nombre”.
Con algo de recelo y tristeza veré con otros ojos la actuación de Taylor Lautner, parece que si de actuar se trata, en esta contienda el licántropo le ganó al ser humano, pues este joven actor no nos permitió tener esa sensación de comodidad cuando estamos frente a la gran pantalla comiendo plácidamente unas palomitas en nuestras butacas. La actuación no fue del todo fluida, no se le veía muy cómodo con el papel que desarrolló.
Y qué sobre la acción, tengo que decir que no soy ferviente admiradora de la destrucción masiva de autos y en el caso de Sin escape los efectos especiales no son malos, sin embargo aquí el pecado no es por la calidad sino por la cantidad pues para ser un film de persecución, los efectos no fueron del todo emocionantes.
 Abduction es un filme que tiene acción, romance y una pizca de drama familiar, plantea un concepto que guía bien los sucesos por un camino esperado, puede ser una opción interesante para ir al cine sólo que hay que estar preparados para encontrar uno que otro bache en el camino.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Endeudados por la hipoteca social

Por Anabel Vázquez Frontana

La idea del deber para con la sociedad y de la necesaria retribución a ésta, por mucho tiempo ha resonado como un asunto de interés fundamental, sin embargo el reto de aplicarlo a la vida real sigue siendo el mismo que el de la década pasada, y la pregunta que se repite constantemente es cómo hacer parte de nuestras vidas ese deber.  
     Hoy nos encontramos ante un mundo que se muestra inclemente y es necesario ver que en pleno siglo XXI no somos sociedades tan adelantadas como creíamos. Lo negro del panorama que esta aislando cada vez más los conceptos de solidaridad y universalidad ética debe ser curado desde sus cimientos más profundos: nosotros.
     El Tecnológico de Monterrey al igual que otras universidades importantes en el mundo, ha implantado el sistema conocido como Plan para el Mejoramiento de la Calidad del Aprendizaje,  que tiene como finalidad el desarrollo de competencias éticas y ciudadanas en los estudiantes. De éste se destacan 4 competencias fundamentales que se subdividen a su vez en 2 éticas y 2 ciudadanas. Claramente las 2 primeras hacen un énfasis en la reflexión de dilemas éticos y en el respeto hacia los demás y su entorno, mientras que las segundas se basan en la solidaridad y responsabilidad social[1].
     Tal como afirmaría el Dir. de asuntos estudiantiles Erick Mondragón Campuzano, en el Congreso de Ética y Ciudadanía 2011 del ITESM, debemos ser partidarios de la idea de que “somos privilegiados de estar aquí”, de ser parte del limitado porcentaje de personas que tienen una carrera universitaria, y en una institución privada. Precisamente por ello este plan de mejoramiento intenta fusionar la filosofía kantiana del imperativo categórico con la de propiciar un beneficio para la mayoría de las personas, de Stuart Mill[2]. Fusionando ambas corrientes teóricas tendrá lugar la aplicación práctica.
     La forma más efectiva de corregir la pereza que ahora nos ha endeudado tanto tiene lugar en la educación. La intervención en grupos controlados (Activación QEP) y la aplicación de la técnica aprendizaje-servicio, acercan a los estudiantes a la realidad de su entorno para propiciar que la formación de ese deber tan anhelado vaya enraizándose cada vez más. Favorecer la reflexión y evaluación de un dilema ético en el salón de clases podrá ser algo diferente al de una oficina de trabajo, sin embargo hay una clara intersección y es que el actuar ético de un individuo siempre tendrá repercusiones hacia los que nos rodean, eso debemos tenerlo siempre presente.
     La técnica de aprendizaje-servicio en una materia escolar ciertamente pone en contacto al alumno con aquella parte de la sociedad con la que no subsiste diariamente, mantiene el patrón de la enseñanza al momento que lo vincula con comunidades  para resolver un problema en particular. Sin embargo habría que ser muy delicados respecto el debate de los propósitos que motivan a los estudiantes a realizar un deber en esta técnica, si nos basamos en la teoría kantiana relacionada al eliminar el influjo de la inclinación.  
     De cualquier forma, lo que sucede en nuestro entorno es claro, México tiene una gran deuda por la hipoteca social, concepto que inminentemente surgió en el Congreso 2011 del ITESM. Hemos dejado que las cuentas se hayan ido acumulando y al final, de una forma u otra habrá que pagar un precio. Imaginar que en nuestro país la corrupción succiona del PIB más de lo que éste aporta para educación es ridículo. Siendo privilegiados, tenemos inherentemente que escuchar una premisa, le debemos algo a la sociedad. Como se afirmaría en las producciones cinematográficas más populares, “grandes poderes, conllevan grandes responsabilidades”.


[1] http://sitios.ruv.itesm.mx/portales/qep/homedoc.htm#
[2] Congreso de Ética y Ciudadanía 2011. ITESM campus Cuernavaca.

jueves, 14 de abril de 2011

“Vale la pena hacer un huequito dentro de nuestros gustos”

Por Anabel Vázquez Frontana
Fernando Díez de Urdanivia (2011 ITESM)

 
“Había preparado un texto con la idea de que iba a tener un público, pues más o menos de avanzada edad y una parte del público también de jóvenes que son ustedes, pero vengo a encontrarme con la sorpresa de que en esta sala el único representante de la momiza soy yo. Entonces mi texto como que ya no va muy bien y voy a tener que hacerle adaptaciones porque si no, voy a estar diciéndoles cosas de las que ustedes no saben nada, simple y sencillamente porque son cosas pasadas que a ustedes ya no les tocaron”, afirmó el escritor Fernando Díez de Urdanivia.
Era la una de la tarde con diez minutos del 11 de abril de 2011, el aula playada de estudiantes y de algunos profesores del ITESM campus Cuernavaca se disponía a escuchar a la personalidad que estaba a punto de tomar el micrófono. Fernando Díez, con una guayabera gris, unos pantalones color café y una barba blanca, tomó posesión de la palabra con una frase de no más de de 7 líneas y que acompañada de la palabra momiza capta la atención de su inesperado público.
Después de haber sido presentado por la organizadora de la “Semana del libro” Ofelia Antuña Rivera y posterior a la introducción por parte del profesor Luis Navarro Roncero,  Díez se encuentra ya al mando del micrófono interactuando con los espectadores situados en el Aula Magna del campus.
La dinámica de este evento se desenvuelve rápidamente, el autor de Libros y discos describe cómo afortunadamente a los miembros de esta presentación literaria les tocará escuchar música del pasado. Para este escritor ese es el fin de reuniones como la descrita a continuación, “que los jóvenes actuales no se desprendan como están ya desprendidos de lo que pasó en este país donde viven, que pasó hace años y de lo que ya no saben absolutamente nada,” así manifestó el expositor.
Habían pasado cerca de 20 minutos y ahora resuena en el aula un nombre del pasado, Agustín Lara. Eventualmente también aparecería el nombre de Luis Miguel, sin embargo sólo para hacer caer la primera anécdota del invitado Fernando Díez. La forma en la que él se define como un “adorador” del compositor mexicano y de cómo sus hijos pueden escucharlo sólo cuando Luis Miguel interpreta a dúo, clarifica cómicamente la temática de la conferencia y en efecto un mar de risas no se hace esperar. Como explicaría subsecuentemente Díez, esta historia serviría para ubicar a su público en el camino por el que él iría de guía.  

“Hay que hacer un huequito dentro de nuestros gustos”  
Súbitamente un derrame de notas musicales provenientes de la interpretación de un pianista sale sonoramente de las bocinas situadas en el techo del aula. Justo al momento en el que los golpeteos de las teclas terminan, es escritor Fernando Díez lanza la pregunta que pone a muchos a pensar: ¿Alguien reconoció esto? Ante esto se crea un fuerte balbuceo en lugar, y sin embargo dentro de los estudiantes y maestros, no hay alguno que dé la respuesta a tal cuestionamiento.

Unos minutos después, con una ligera sonrisa Díez explica a los presentes que se trata de una polka corrida cuyo nombre alude a las parejas de baile que corrían de un lado a otro durante la música. Esta pieza, del compositor Salvador Morlet titulada “Las bicicletas” y famosa durante varios años es interpretada en este caso por la pianista mexicana Marta García Renart.

La dinámica anterior se repite, ahora lo que brota de los aparatos de sonido del lugar es una música más tranquila, acompañada de violines. Entre el público los presentes intentan reconocer de alguna forma el nombre de la pieza, sin embargo ahora Díez contesta antes diciendo que se trata de un vals mexicano de fines del siglo XIX  del autor jalapeño Ángel J. Garrido, a quien nadie conoce en su ciudad natal.
“Existen aun personas que disfrutan del vals mexicano, pero vale la pena hacer un huequito  dentro de nuestros gustos para ir disfrutando de este tipo de música”, mencionó el escritor.


Siguiendo la ruta de los textos literarios
Sin abandonar el mecanismo del audio, pero pasando ahora a la parte literaria de la presentación de Libros y discos, Fernando Díez presenta el texto El monje extraño.  Historia, relatada y  escrita por el cuentero chiapaneco Eraclio Zepeda,  que relata el encuentro inesperado de dos paisanos mexicanos en la India. Esta pieza de la literatura, explica Díez, es una de las que nunca fue escrita físicamente por Zepeda y que al contarla oralmente también la iba reinventando.
Haciendo un ligero cambio a la poesía, el invitado Fernando D. lanza nuevamente otra pregunta para abrir este tema: ¿Sí les suena el nombre de María Teresa Aviña, conductora de televisión? A lo que la respuesta resulta ser bastante parecida a la del inicio de la presentación. El maestro Díez subsecuentemente comenta que realiza con ella un disco de poesía femenina, cuyo primer poema comienza a recitarse en el aula y pertenece a Sor Juana Inés de la Cruz, autora que situó de nuevo a los alumnos dentro del mapa.

El organillo y la hoja de árbol
De vuelta a la música, el escritor previene a su público diciendo “estén listos para asombrarse”. El audio comienza y una melodía poco común penetra los oídos de los estudiantes y profesores de la institución que escuchan atentamente. Al terminar Díez pregunta el instrumento utilizado y el nombre de la pieza, parece ser que en esta ocasión hubo más suerte para el público, pues varios de los miembros acertaron al decir que el instrumento era la “hoja de árbol”. Y sólo uno de los espectadores acertó al responder que el nombre de la melodía era Perfidia. “Estas son tradiciones nuestras que se van perdiendo”, dijo el escritor y músico.
A modo de despedida Fernando Díez presentó una última pieza musical de otro de los instrumentos que a su juicio va en decadencia, el cilindro u organillo. La melodía conocida como La golondrina, interpretada a través de un auténtico cilindro comienza a sonar en el recinto, a la par de  algunos de los estudiantes que se mecen de un lado al otro como si llevarán el ritmo de la música por dentro.  
Es la una de la tarde con cincuenta y un minutos, ahora el profesor Navarro cede el micrófono a aquellos que quieran realizar ahora los cuestionamientos al invitado Fernando Díez de Urdanivia. Al principio los estudiantes penosos de su esperada y algo repentina intervención no se manifiestan muy animados, sin embargo unos minutos después brota el cuestionamiento de la alumna Vianey Fragoso Castillo, de la carrera en Comunicación y Medios Digitales: “¿De todos los libros que ha leído cuál sería su predilecto?”
El escritor respondió: “Yo elijo todos los libros que escribí, para tirarlos a la basura. Quien escribe y está satisfecho con lo que escribe, creo yo que está perdido”. Al inicio unas risotadas vuelan al aire, pero al finalizar la frase sólo queda un silencio reflexivo y un wow se abre paso entre las filas de espectadores.

Unas cuantas preguntas más se realizan y cerca de las 2:15 pm, el profesor Navarro toma el micrófono para hacer el anuncio del reconocimiento al que el escritor se ha hecho acreedor por parte del  ITESM en su “Semana del libro”. Antes de que el profesor terminara de dar este informe los aplausos de los miembros del recinto unísonamente habían comenzado ya, algunos gritos y ovaciones resaltaron por encima de las palmadas. Oficialmente la presentación de Libros y discos había llegado a su desenlace.
Las percepciones de los presentes fueron muy similares a lo que la profesora de preparatoria del ITESM, María del Carmen Aramburo afirmó: “La conferencia fue amena, me gustó que siendo el tema de Literatura no se manejó de manera aburrida, hubo chistes, risas y los jóvenes la pudieron disfrutar.”
A pocos minutos de que la conferencia hubiera finalizado, Fernando Díez se levantó de su silla y se preparaba para dirigirse a la puerta, cuando cerca de 5 o 6 jóvenes con la oportunidad de explayar otras cuestiones ante él lo detienen por un momento más. Dispuestamente el escritor platica con ellos y les realiza otras confesiones más.
Retomándose el tema de la cultura en México, Fernando Díez expresa la existencia de una caída generalizada de los elementos de lo que se entiende por cultura y afirma: “Existe una responsabilidad el Estado, pero no de este o del anterior, sino que desde hace mucho se ha permitido que se vaya deteriorando lo que llamamos cultura, que de algún modo es un conjunto de elementos de sabiduría que se han ido perdiendo. Tomemos el habito de la lectura cómo ejemplo, ¿qué tanto leen?. Entre los jóvenes se da un juego de miradas y sonrisas que dejan la idea del escritor clarificada.
Diversas cuestiones se trataron en ese momento entre los estudiantes y el maestro Díez,  cuestiones de las que sólo unos cuantos estarán al tanto pero que amplió su conocimiento sobre quién es el autor de Libros y discos.
Las últimas frases de ese día y de la plática se pueden resumir en las palabras de la personalidad que visitó a los alumnos del ITESM: “La responsabilidad es nuestra, yo tengo que cultivarme aprender de donde vengo. Ustedes son lo que tienen que hacer que cambien las cosas.”

jueves, 31 de marzo de 2011

El México que todos conocen y que nadie quiere ver

Por Anabel Vázquez Frontana
Dado que la concepcion de los medios como instituciones está conectada directamente a los contextos económico, político y social; nuestro país se encuentra a la luz de nuestro próximo ex-presidente Felipe Calderón Hinojosa en un punto en el que los mexicanos tenemos la peor imagen de México. 

Pareciere que estos tres puntos contextuales hoy se encuentran marcados por un sólo elemento, el narcotráfico. Ya que en el presente si se desea hablar de economía, especialistas como Ramón Martínez Escamilla (premio de Economía UNAM 2009), analiza que la actividad del tráfico de estupefacientes representa el 8% del PIB del país, originando un enriquecimiento de sólo unos cuantos e impidiendo un crecimiento económico. En segundo lugar si de lo político se habla, resulta claro que el tráfico de drogas se ha encontrado durante mucho tiempo coludido con las instituciones del estado, funcionarios públicos, jueces, etc. El último elemento, el que pudiera ser el más obvio es el social, tal como comenta Javier Moreno en su entrevista al presidente Felipe Calderón, la gente está harta de las balaceras, decapitados, inseguridad y ello es verdad los mexicanos estamos cansados de “toques de queda” y miedo a salir de noche.
En relación a estos tres contextos puntuales y a Las Cuatro Teorías de la Prensa de Siebert, Peterson y Schramm es posible hablar de la forma en que de acuerdo al presidente mexicano Felipe Calderón muchos medios de comunicación exaltaron la idea de un Estado fallido, pintando nuestro país como uno sin futuro y en total cataclismo. Resulta claro que la cifra de 30,000 muertes a causa de una batalla contra el narcotráfico no es característica de un Estado estable, sin embargo una cuestión es clara y es que la percepción que las personas tengan del país ciertamente influirá en su desarrollo, el ejemplo más claro de esto es el creciente problema de la fuga de cerebros en México. En base a tales premisas sería posible relacionar una falla en lo que sería la Teoría de la responsabilidad social en el sentido de que los medios de comunicación en nuestra sociedad, donde existe una gran aceptación y una cierta pasividad, acrecentaron hasta cierto punto un pánico colectivo que tal vez pudo haberse controlado de manera distinta.
En otras instancias resulta clave uno de los comentarios del presidente cuando a lo largo de la entrevista explica: “Yo veo ahora el mundo y pregunto dónde están los que dijeron que México era un Estado fallido […].El país funciona. Es un país que tiene elecciones regulares. Se gana y se pierde; se debate muy fuerte, no se persigue a la prensa. Hay absoluta libertad de publicar, de presentar todos los temas en un ambiente de libertad sin precedentes en México […]. La verdad es que México está realmente muy, muy lejos de ello.”
Es verdad que la libertad de prensa en nuestra país se ha ampliado a diferencia de lo que era en décadas pasadas, sin embargo resulta un tanto difícil conceptualizar tal visión en la que hay “absoluta” libertad de publicar, en primer lugar porque tal termino siempre se ha considerado bastante utópico en cualquier campo y en segundo lugar porque vivimos aun en una sociedad en donde hablar de la Teoría autoritaria no es algo totalmente descabellado, si bien se habla de un proceso de desarrollo en México, pero no más. Simplemente hay que pensar en situaciones recientes como la de Carmen Aristegui y analizar si en nuestro país algunos medios de comunicación se han visto subordinados por la autoridad establecida cuando en realidad están haciendo su trabajo. De esta forma también es posible decir que en México tampoco se dan las condiciones para hablar “absolutamente” de una Teoría de la libertad de prensa.
México posee aún muchos retos que enfrentar, es verdad que este sexenio quedará marcado por muchos aspectos como la violencia, inseguridad, etc. Sin embargo ahora el proceso de cambio de gobierno está a la puerta y es inevitable, se espera que los elementos contextuales del próximo sexenio deje de ser el narcotráfico.

Presidente Felipe Calderón Hinojosa y el Dir. del diario El País Javier Moreno

domingo, 20 de marzo de 2011

All the President’s men: carácter en el periodismo

Por: Anabel Vázquez Frontana
 "Nos vamos con grandes esperanzas... y también con gran humildad"
Richard Nixon

La película All the President’s men, basada en el famoso caso Watergate, permite visualizar un panorama de cómo el ejercicio periodístico desde siempre ha implicado una gran cantidad trabajo y esfuerzo, pero sobre todo de carácter. Tales características parecen resumir la personalidad de Carl Bernstein y Bob Woodward, los jóvenes periodistas del Washington Post que descubren una serie de eventos corruptos que han sido organizados por unos cuantos hombres y cuya conspiración se relacionaba con el candidato a la presidencia (reelección) y después presidente de los EE.UU., Richard Nixon.
En base a tales acepciones de la labor periodística, resulta impactante ver cómo Bernstein y Woodward tuvieron que soportar amenazas, desvelos, estrés y muchas otras experiencias desagradables para lograr conseguir una sola cosa, la verdad. Así, buscaban un nombre, una inicial, una hora o un lugar que les permitiera continuar  hilando el camino que los hechos iban pintando y que los iban guiando a lo más profundo del asunto, que claro, al final los llevaba hasta los miembros del comité de reelección y Richard Nixon.
Un aspecto fundamental a resaltar es lo que podría ser una de las cuestiones más importantes de un periodista, “hacer hablar a la gente”. En ese sentido, Carl y Bob demostraron ese punto justo en el que se tiene que ser directo y asertivo, pero también en el que hay que crear una clase de rapport, si es posible llamarle de esa forma en este caso, para lograr que las personas pudieran abrirse con ellos y proporcionarles datos o nombres, aun cuando éstas se encontraban amenazadas. Es verdad que al menos por lo visible en el film no se podía pasar mucho tiempo con las personas o fuentes, pero de alguna forma había que aproximarse a ellos para crearles aunque fuera mínimamente alguna clase de confianza.
Además, Bernstein y Woodward demostraron otro elemento clave, una gran dedicación. Es decir, pasar días enteros sin conseguir ni una sola declaración o cooperación por parte de los testigos o empleados de los hombres implicados en el incidente del hotel Watergate, y aun así continuar, da un gran ejemplo de perseverancia. Y como bien dice la frase “el que persevera alcanza”, Carl y Bob acuñan un gran sentido a tales palabras.
Está claro que ambos jóvenes recibieron gran apoyo del editor en jefe del Washington Post, éste los alentó a tener pruebas sólidas y varias fuentes antes de “asestar el golpe”. Ello hizo posible que la publicación tuviera las consecuencias que tuvo, es decir, que fuera tan fuerte que ocasionara que Nixon dimitiera de tal posición gubernamental.
Existe una verdad y es que un periodista en su ejercicio profesional diario debe desarrollar varias de las características antes mencionadas, además del ingenio. Este último elemento, Bernstein y Woodward supieron utilizarlo muy bien, sobre todo cuando se trataba de obtener  las fuentes. Tal es el caso de la dinámica telefónica, justo antes de que se hiciera la publicación en el periódico de su investigación, cuando Carl pidió una afirmación a través de que el entrevistado se mantuviera en la línea por diez segundos.
A través del ejemplo de estos periodistas es factible decir que el talento puede encontrarse en cualquier persona, independientemente de su edad y a veces una aparentemente pequeña acción, pero que se realice con dedicación y verdadero esfuerzo, puede cambiar drásticamente el rumbo de las cosas y en este caso de un país.
 Carl Bernstein y Bob Woodward
Periodistas del Washington Post (1973)

jueves, 17 de marzo de 2011

Frase de hoy

"Sé breve, a fin de que lo que hayas de decir, las almas lo perciban dóciles y lo retengan fieles."

Horacio

domingo, 13 de marzo de 2011

“Mamá quería que fuera administrador no periodista, y yo quería ser soldado”

Por Anabel Vázquez Frontana
Con un pantalón de vestir oscuro, una camisa blanca y unos lentes enganchados al cuello, aparece Antonio Betancourt Morquecho. Nacido en Jojutla, Morelos, el acreedor al premio nacional de periodismo y reconocido, inclusive con un corrido, por su gran hazaña conocida como “la balacera de Jojutla”, se presenta con una refrescante simpatía para dar inicio a lo que será su entrevista en el Tecnológico de Monterrey campus Cuernavaca. Se da marcha con la declaración de Morquecho, cuando se le oye decir: “Yo el periodismo lo traigo empírico, pues mi profesión es Licenciado en Administración de Empresas Tturísticas ¿qué oso no?”
     ---Desde el punto de vista personal ¿usted es un administrador dentro del periodismo o un periodista dentro de la administración?
     ---Conjugo los dos. Dentro de la administración cabe recordar que un periódico, una estación de radio, una página de internet o un medio impreso es totalmente una empresa. También hay que recordar que un periodista no es tan sólo el de escritorio, está el de campo. Yo participe en el 2005 en lo que fue el conflicto social del basurero de Tetlama, hubo que ver cómo se vivió en las esquinas de Cuernavaca, cómo se vivieron las persecuciones dentro de los basureros, en los casos de Tlaltizapán o Puente de Ixtla, que se daban a las 2 o 3 am de forma clandestina, y yo tenía que hacer la investigación.
     A través de las anécdotas compartidas por Morquecho, es inevitable ver la gran dedicación en su labor, cuya realización resulta ser bastante demandante. Pero así es, la vida de un periodista y más aún si se refiere a la diaria tarea del reportero jojutlense, significa lo que éste resume con una simple frase: “Ser periodista es las 24 horas del día, los 365 días del año.”
     --- Pero ¿qué siente Antonio Morquecho al estar tan lejos de la familia y dedicarle más tiempo al trabajo?
     --- Dentro de eso, es la pasión que te genera el trabajo. Todos tenemos una carrera, pero a lo mejor por llenar el vacío de papá o mamá. Es fue lo que pasó conmigo, mamá quería que fuera Licenciado en Administración de Empresas no periodista, y yo quería ser soldado. Cumplí el sueño de mamá, sin embargo a los 7 años yo ya vendía periódicos, andaba en una bicicleta. A través del tiempo me fui acercando al periodismo y posteriormente se abre una estación en Jojutla que es en la que actualmente estoy. Como decía, yo quería ser soldado y cuando me fui acercando a la radio que era a nivel federal, fue como acercarse a personas que eran soldados. 
     Antonio Morquecho es un periodista que, como su trayectoria indica, lleva su profesión en la venas. Hoy en gran parte se dedica a hacer lo que le gustaba desde que era un niño y todo ello se traduce en un profesional intrépido y apasionado cuyo reportaje de la balacera en Jojutla comprueba. Aquél día, con un celular en mano y en medio de las balas como el corrido de los “Gavilanes del sur” describiría a grandes rasgos, Morquecho minuto a minuto arriesgaba la vida para transmitir aquel suceso. 
     --- Al haber estado tan cerca de situaciones de muerte ¿cómo valora su vida?
     --- Tendría que recordar, qué era lo que más me gustaba, ser militar. Qué me gustaba, las armas. Llevamos un año dedicados totalmente a un tema en el estado de Morelos, el narcotráfico. No todo mundo entra a esta clase de temas por el desconocimiento. Por ejemplo, en el caso del tema de la basura ¿quién se atreve a ir a un basurero? Yo andaba arriesgando la vida por los aromas de los desechos, sin embargo alguien tiene que hacer este tipo de trabajo, lo mismo sucede con el tema del narcotráfico. 
     Sobre el tema del crimen organizado y la droga que se trafica velozmente en nuestro país, queda claro que mucho se ha dicho sobre la maniobra actualmente implementada. Sin embargo, desde una perspectiva como ciudadano testigo de los estragos de una “guerra” contra el narcotráfico, pudiera ser que existiera otra estrategia para combatir tal problema. “Respetando el espacio de ellos, nada más, se acaba la guerra. El narcotráfico siempre ha venido por generaciones, no puedes erradicarlos poniéndoles un hasta aquí y ya porque el narcotráfico es un cetro, matas a un grupo, pero aparece el que sigue, es lo que está pasando en Morelos. Sí se puede erradicar pero cuál es la profundidad del narcotráfico. Estamos hablando que dentro de sus bases están no madamas el chico banda, están empresas, transportes, etc." Reflexiona Morquecho mientras se toca con el dedo índice la sien derecha de la cabeza. Suena el celular del periodista y rápidamente éste cuelga para no romper el ritmo de la entrevista y contestar a un cuestionamiento más.  
     --- ¿Cree que esa visión de “héroes” que tenían algunos municipios de Morelos sobre los narcotraficantes ha cambiado por la violencia extrema que se vive hoy?
     --- Lo que pasa es que se ha creado una psicosis. De dos años para acá hay una psicosis en contra de ellos, “ellos son los malos”. Platicaba con una persona que fue narcotraficante, ya detenida. Llega su hijo, pues son padres de familia y gente que se dedica a eso desde muy jóvenes, y le dice: “papá por qué estas en la cárcel si en la cárcel están los malos ¿tú eres malo?” Qué le respondería el señor, puesto que el estaba haciendo un trabajo. Existía el narcotráfico con Salinas de Gortari, López Portillo, etc., pero no los destapaban como ahora. Se palpa un poder del narco, un grupo concesionándose en el país, por eso la guerra de cárteles. 
     Una hora completa ha pasado casi en su totalidad, el premio nacional de periodismo se encuentra sentado en aquella silla naranja que hasta ahora ha sido motivo de cuestionamientos y reflexiones profundas. Ahora, parece ser que el curso de la entrevista toma un camino distinto debido a lo comentado por Morquecho en el programa “Sin reservas”, en cuanto a la generación actual de periodistas. El audaz reportero oriundo de Jojutla explicó que ésta debe ser mejorada por los nuevos periodistas que se están iniciando.
    ---¿Qué consejos puede darle a los nuevos periodistas?                                                         
    --- Estar bien actualizados, tener pasión por lo que van a hacer y seguir adelante. Además, tratar de volar distintas barreras, una de ellas la servil. Con una sonrisa al final de esa oración, Antonio Morquecho se pone de pie y observa a sus entrevistadores. 
     --- Pero entonces ¿cómo definir a un periodista responsable?
   
---  Un periodista responsable es aquel que retoma a la gente, al denunciante. Por ejemplo, un funcionario te puede pagar muy bien una publicidad. Puede ser que el funcionario esté haciendo maravillas, “hizo una carretera de cuatro carriles”, y tú lo das a conocer al público. Está bien, le das imagen al funcionario pero también le debes dar voz al pueblo porque el funcionario está de 3 a 6 años pero tú te quedas, y tú de qué vives, de tu público. 
     La labor de un periodista muchas veces no recibe el reconocimiento e interés que debiera como cualquier otro trabajo digno, respetable y en el caso de Morquecho, apasionado y audaz. Ello se percibe en gran medida en nuestro país y pareciese ser aun peor en nuestro estado. “El mayor problema del periodista en Morelos sería ponerse a estudiar, porque no hay muchas escuelas de periodismo aquí. Además, cuántas escuelas de periodismo estatales tenemos, de las que hay muchas son privadas.” Comunica con ademanes, de pie y con una desalentadora expresión, el periodista morelense.  
     La conversación de aproximadamente un hora con treinta minutos está casi por concluir, sin embargo no lo hace sin antes disipar un haz de esperanza que se percibe en las palabras de Morquecho cuando se le cuestiona:
     --- ¿Cómo ve usted el panorama de México en un futuro?
    --- Es rescatable, México no es tan solo lo que se está viviendo ahora. Con una simple frase resume su pensar mientras sonríe a las caras de los jóvenes entrevistadores.
     Antonio B. Morquecho es un periodista cuya historia y trayectoria dejan ver una profunda pasión por su profesión, ya sea “empírica” o no, que muchos periodistas titulados quisieran tener o de la cual carecen. Se espera que Morelos y México sigan oyendo más reportajes e información del acreedor al premio nacional de periodismo, y que su interés y audacia sirva de parteaguas para las nuevas generaciones de periodistas en nuestro  estado y en nuestro país.