miércoles, 26 de octubre de 2011

PUERTA 367


Un contrapoder con habilidades de encantamiento   
Anabel Vázquez Frontana


Bien se diría que para escribir hay que enganchar, atraer y encantar. Desde la columna hasta la nota informativa, la escritura siempre será un arte a dominar y estará inmersa en el complejo debate de la independencia periodística.

     Alejandro Manrique, editor de los servicios en español de la Associated Press e invitado del ITESM campus Cuernavaca, explicaría bien el modelo del periodismo independiente, el cual a pesar de no ser algo desconocido en nuestros días, siempre se presenta como un nuevo reto a la hora de tomar decisiones. El dilema de la independencia y la democracia está a la puerta diariamente y como Manrique preguntaría, seguramente todos nos preguntamos, ¿el periodista puede tener una responsabilidad con la democracia?

     La delgada línea divisoria y a la vez gran relación entre periodismo y democracia suele generar aun más preguntas. Ciertamente a mayor democracia mayor periodismo independiente, sin embargo, este demos kratos que personifica al ciudadano a quien el periodista le debe lealtad, me hace creer que la balanza se inclina hacía una positiva responsabilidad entre periodista-democracia. Bien diría Manrique que esa pregunta no se resuelve tan fácilmente, y es verdad, por muy sagrados que sean los principios del modelo de gobierno, muchas veces la democracia se torna más en una utopía que en una realidad, e inclusive en la “semilla de su autodestrucción”, como el editor de la AP razonaría al citar a Sartori.

     Dentro de este conflicto que a pesar de no tener fronteras claramente delimitadas, el periodismo en palabras de Manrique es un “contrapoder, el que balancea”, y que después de su vieja tensión con los novelistas y ensayistas, hoy puede sumergirse en el arte de la escritura para develar historias.

     Los géneros periodísticos evidentemente se clasifican por su dureza de hechos y de opiniones, pero independientemente de esa división, una cuestión es clara: para ambas hay que saber escribir.

     Pero el periodismo no solo son reglas de puntuación y transiciones, que aunque son sumamente importantes, hay una primicia aun más jugosa: el encantamiento. Ciertamente esta habilidad del periodismo no es tan nueva ahora, pero como el editor colombiano explicaría, “queremos que el lector esté ahí”, en el lugar donde todo pasó.

     El encantamiento surge de ese momento con el lector en el que periodistas novatos o veteranos dicen “lo hemos atrapado”, porque tal como Manrique explicaría, el periodista es intermediario, pero para mostrar y no decir, éste tiene que quitarse del centro. Es un punto en el que el lector se halla inmerso, de tal forma que no necesita que el periodista lo vaya guiando, la misma historia y hechos que se tejieron lo hacen por sí mismos.

     Bien se diría “cualquiera puede escribir, pero no cualquiera lo hace”. Manrique expresaría sabiamente “es un oficio y no es de genios”, y por mi parte agregaría que ciertamente “no es de genios pero tampoco de necios”.

1 comentario: