jueves, 31 de marzo de 2011

El México que todos conocen y que nadie quiere ver

Por Anabel Vázquez Frontana
Dado que la concepcion de los medios como instituciones está conectada directamente a los contextos económico, político y social; nuestro país se encuentra a la luz de nuestro próximo ex-presidente Felipe Calderón Hinojosa en un punto en el que los mexicanos tenemos la peor imagen de México. 

Pareciere que estos tres puntos contextuales hoy se encuentran marcados por un sólo elemento, el narcotráfico. Ya que en el presente si se desea hablar de economía, especialistas como Ramón Martínez Escamilla (premio de Economía UNAM 2009), analiza que la actividad del tráfico de estupefacientes representa el 8% del PIB del país, originando un enriquecimiento de sólo unos cuantos e impidiendo un crecimiento económico. En segundo lugar si de lo político se habla, resulta claro que el tráfico de drogas se ha encontrado durante mucho tiempo coludido con las instituciones del estado, funcionarios públicos, jueces, etc. El último elemento, el que pudiera ser el más obvio es el social, tal como comenta Javier Moreno en su entrevista al presidente Felipe Calderón, la gente está harta de las balaceras, decapitados, inseguridad y ello es verdad los mexicanos estamos cansados de “toques de queda” y miedo a salir de noche.
En relación a estos tres contextos puntuales y a Las Cuatro Teorías de la Prensa de Siebert, Peterson y Schramm es posible hablar de la forma en que de acuerdo al presidente mexicano Felipe Calderón muchos medios de comunicación exaltaron la idea de un Estado fallido, pintando nuestro país como uno sin futuro y en total cataclismo. Resulta claro que la cifra de 30,000 muertes a causa de una batalla contra el narcotráfico no es característica de un Estado estable, sin embargo una cuestión es clara y es que la percepción que las personas tengan del país ciertamente influirá en su desarrollo, el ejemplo más claro de esto es el creciente problema de la fuga de cerebros en México. En base a tales premisas sería posible relacionar una falla en lo que sería la Teoría de la responsabilidad social en el sentido de que los medios de comunicación en nuestra sociedad, donde existe una gran aceptación y una cierta pasividad, acrecentaron hasta cierto punto un pánico colectivo que tal vez pudo haberse controlado de manera distinta.
En otras instancias resulta clave uno de los comentarios del presidente cuando a lo largo de la entrevista explica: “Yo veo ahora el mundo y pregunto dónde están los que dijeron que México era un Estado fallido […].El país funciona. Es un país que tiene elecciones regulares. Se gana y se pierde; se debate muy fuerte, no se persigue a la prensa. Hay absoluta libertad de publicar, de presentar todos los temas en un ambiente de libertad sin precedentes en México […]. La verdad es que México está realmente muy, muy lejos de ello.”
Es verdad que la libertad de prensa en nuestra país se ha ampliado a diferencia de lo que era en décadas pasadas, sin embargo resulta un tanto difícil conceptualizar tal visión en la que hay “absoluta” libertad de publicar, en primer lugar porque tal termino siempre se ha considerado bastante utópico en cualquier campo y en segundo lugar porque vivimos aun en una sociedad en donde hablar de la Teoría autoritaria no es algo totalmente descabellado, si bien se habla de un proceso de desarrollo en México, pero no más. Simplemente hay que pensar en situaciones recientes como la de Carmen Aristegui y analizar si en nuestro país algunos medios de comunicación se han visto subordinados por la autoridad establecida cuando en realidad están haciendo su trabajo. De esta forma también es posible decir que en México tampoco se dan las condiciones para hablar “absolutamente” de una Teoría de la libertad de prensa.
México posee aún muchos retos que enfrentar, es verdad que este sexenio quedará marcado por muchos aspectos como la violencia, inseguridad, etc. Sin embargo ahora el proceso de cambio de gobierno está a la puerta y es inevitable, se espera que los elementos contextuales del próximo sexenio deje de ser el narcotráfico.

Presidente Felipe Calderón Hinojosa y el Dir. del diario El País Javier Moreno

domingo, 20 de marzo de 2011

All the President’s men: carácter en el periodismo

Por: Anabel Vázquez Frontana
 "Nos vamos con grandes esperanzas... y también con gran humildad"
Richard Nixon

La película All the President’s men, basada en el famoso caso Watergate, permite visualizar un panorama de cómo el ejercicio periodístico desde siempre ha implicado una gran cantidad trabajo y esfuerzo, pero sobre todo de carácter. Tales características parecen resumir la personalidad de Carl Bernstein y Bob Woodward, los jóvenes periodistas del Washington Post que descubren una serie de eventos corruptos que han sido organizados por unos cuantos hombres y cuya conspiración se relacionaba con el candidato a la presidencia (reelección) y después presidente de los EE.UU., Richard Nixon.
En base a tales acepciones de la labor periodística, resulta impactante ver cómo Bernstein y Woodward tuvieron que soportar amenazas, desvelos, estrés y muchas otras experiencias desagradables para lograr conseguir una sola cosa, la verdad. Así, buscaban un nombre, una inicial, una hora o un lugar que les permitiera continuar  hilando el camino que los hechos iban pintando y que los iban guiando a lo más profundo del asunto, que claro, al final los llevaba hasta los miembros del comité de reelección y Richard Nixon.
Un aspecto fundamental a resaltar es lo que podría ser una de las cuestiones más importantes de un periodista, “hacer hablar a la gente”. En ese sentido, Carl y Bob demostraron ese punto justo en el que se tiene que ser directo y asertivo, pero también en el que hay que crear una clase de rapport, si es posible llamarle de esa forma en este caso, para lograr que las personas pudieran abrirse con ellos y proporcionarles datos o nombres, aun cuando éstas se encontraban amenazadas. Es verdad que al menos por lo visible en el film no se podía pasar mucho tiempo con las personas o fuentes, pero de alguna forma había que aproximarse a ellos para crearles aunque fuera mínimamente alguna clase de confianza.
Además, Bernstein y Woodward demostraron otro elemento clave, una gran dedicación. Es decir, pasar días enteros sin conseguir ni una sola declaración o cooperación por parte de los testigos o empleados de los hombres implicados en el incidente del hotel Watergate, y aun así continuar, da un gran ejemplo de perseverancia. Y como bien dice la frase “el que persevera alcanza”, Carl y Bob acuñan un gran sentido a tales palabras.
Está claro que ambos jóvenes recibieron gran apoyo del editor en jefe del Washington Post, éste los alentó a tener pruebas sólidas y varias fuentes antes de “asestar el golpe”. Ello hizo posible que la publicación tuviera las consecuencias que tuvo, es decir, que fuera tan fuerte que ocasionara que Nixon dimitiera de tal posición gubernamental.
Existe una verdad y es que un periodista en su ejercicio profesional diario debe desarrollar varias de las características antes mencionadas, además del ingenio. Este último elemento, Bernstein y Woodward supieron utilizarlo muy bien, sobre todo cuando se trataba de obtener  las fuentes. Tal es el caso de la dinámica telefónica, justo antes de que se hiciera la publicación en el periódico de su investigación, cuando Carl pidió una afirmación a través de que el entrevistado se mantuviera en la línea por diez segundos.
A través del ejemplo de estos periodistas es factible decir que el talento puede encontrarse en cualquier persona, independientemente de su edad y a veces una aparentemente pequeña acción, pero que se realice con dedicación y verdadero esfuerzo, puede cambiar drásticamente el rumbo de las cosas y en este caso de un país.
 Carl Bernstein y Bob Woodward
Periodistas del Washington Post (1973)

jueves, 17 de marzo de 2011

Frase de hoy

"Sé breve, a fin de que lo que hayas de decir, las almas lo perciban dóciles y lo retengan fieles."

Horacio

domingo, 13 de marzo de 2011

“Mamá quería que fuera administrador no periodista, y yo quería ser soldado”

Por Anabel Vázquez Frontana
Con un pantalón de vestir oscuro, una camisa blanca y unos lentes enganchados al cuello, aparece Antonio Betancourt Morquecho. Nacido en Jojutla, Morelos, el acreedor al premio nacional de periodismo y reconocido, inclusive con un corrido, por su gran hazaña conocida como “la balacera de Jojutla”, se presenta con una refrescante simpatía para dar inicio a lo que será su entrevista en el Tecnológico de Monterrey campus Cuernavaca. Se da marcha con la declaración de Morquecho, cuando se le oye decir: “Yo el periodismo lo traigo empírico, pues mi profesión es Licenciado en Administración de Empresas Tturísticas ¿qué oso no?”
     ---Desde el punto de vista personal ¿usted es un administrador dentro del periodismo o un periodista dentro de la administración?
     ---Conjugo los dos. Dentro de la administración cabe recordar que un periódico, una estación de radio, una página de internet o un medio impreso es totalmente una empresa. También hay que recordar que un periodista no es tan sólo el de escritorio, está el de campo. Yo participe en el 2005 en lo que fue el conflicto social del basurero de Tetlama, hubo que ver cómo se vivió en las esquinas de Cuernavaca, cómo se vivieron las persecuciones dentro de los basureros, en los casos de Tlaltizapán o Puente de Ixtla, que se daban a las 2 o 3 am de forma clandestina, y yo tenía que hacer la investigación.
     A través de las anécdotas compartidas por Morquecho, es inevitable ver la gran dedicación en su labor, cuya realización resulta ser bastante demandante. Pero así es, la vida de un periodista y más aún si se refiere a la diaria tarea del reportero jojutlense, significa lo que éste resume con una simple frase: “Ser periodista es las 24 horas del día, los 365 días del año.”
     --- Pero ¿qué siente Antonio Morquecho al estar tan lejos de la familia y dedicarle más tiempo al trabajo?
     --- Dentro de eso, es la pasión que te genera el trabajo. Todos tenemos una carrera, pero a lo mejor por llenar el vacío de papá o mamá. Es fue lo que pasó conmigo, mamá quería que fuera Licenciado en Administración de Empresas no periodista, y yo quería ser soldado. Cumplí el sueño de mamá, sin embargo a los 7 años yo ya vendía periódicos, andaba en una bicicleta. A través del tiempo me fui acercando al periodismo y posteriormente se abre una estación en Jojutla que es en la que actualmente estoy. Como decía, yo quería ser soldado y cuando me fui acercando a la radio que era a nivel federal, fue como acercarse a personas que eran soldados. 
     Antonio Morquecho es un periodista que, como su trayectoria indica, lleva su profesión en la venas. Hoy en gran parte se dedica a hacer lo que le gustaba desde que era un niño y todo ello se traduce en un profesional intrépido y apasionado cuyo reportaje de la balacera en Jojutla comprueba. Aquél día, con un celular en mano y en medio de las balas como el corrido de los “Gavilanes del sur” describiría a grandes rasgos, Morquecho minuto a minuto arriesgaba la vida para transmitir aquel suceso. 
     --- Al haber estado tan cerca de situaciones de muerte ¿cómo valora su vida?
     --- Tendría que recordar, qué era lo que más me gustaba, ser militar. Qué me gustaba, las armas. Llevamos un año dedicados totalmente a un tema en el estado de Morelos, el narcotráfico. No todo mundo entra a esta clase de temas por el desconocimiento. Por ejemplo, en el caso del tema de la basura ¿quién se atreve a ir a un basurero? Yo andaba arriesgando la vida por los aromas de los desechos, sin embargo alguien tiene que hacer este tipo de trabajo, lo mismo sucede con el tema del narcotráfico. 
     Sobre el tema del crimen organizado y la droga que se trafica velozmente en nuestro país, queda claro que mucho se ha dicho sobre la maniobra actualmente implementada. Sin embargo, desde una perspectiva como ciudadano testigo de los estragos de una “guerra” contra el narcotráfico, pudiera ser que existiera otra estrategia para combatir tal problema. “Respetando el espacio de ellos, nada más, se acaba la guerra. El narcotráfico siempre ha venido por generaciones, no puedes erradicarlos poniéndoles un hasta aquí y ya porque el narcotráfico es un cetro, matas a un grupo, pero aparece el que sigue, es lo que está pasando en Morelos. Sí se puede erradicar pero cuál es la profundidad del narcotráfico. Estamos hablando que dentro de sus bases están no madamas el chico banda, están empresas, transportes, etc." Reflexiona Morquecho mientras se toca con el dedo índice la sien derecha de la cabeza. Suena el celular del periodista y rápidamente éste cuelga para no romper el ritmo de la entrevista y contestar a un cuestionamiento más.  
     --- ¿Cree que esa visión de “héroes” que tenían algunos municipios de Morelos sobre los narcotraficantes ha cambiado por la violencia extrema que se vive hoy?
     --- Lo que pasa es que se ha creado una psicosis. De dos años para acá hay una psicosis en contra de ellos, “ellos son los malos”. Platicaba con una persona que fue narcotraficante, ya detenida. Llega su hijo, pues son padres de familia y gente que se dedica a eso desde muy jóvenes, y le dice: “papá por qué estas en la cárcel si en la cárcel están los malos ¿tú eres malo?” Qué le respondería el señor, puesto que el estaba haciendo un trabajo. Existía el narcotráfico con Salinas de Gortari, López Portillo, etc., pero no los destapaban como ahora. Se palpa un poder del narco, un grupo concesionándose en el país, por eso la guerra de cárteles. 
     Una hora completa ha pasado casi en su totalidad, el premio nacional de periodismo se encuentra sentado en aquella silla naranja que hasta ahora ha sido motivo de cuestionamientos y reflexiones profundas. Ahora, parece ser que el curso de la entrevista toma un camino distinto debido a lo comentado por Morquecho en el programa “Sin reservas”, en cuanto a la generación actual de periodistas. El audaz reportero oriundo de Jojutla explicó que ésta debe ser mejorada por los nuevos periodistas que se están iniciando.
    ---¿Qué consejos puede darle a los nuevos periodistas?                                                         
    --- Estar bien actualizados, tener pasión por lo que van a hacer y seguir adelante. Además, tratar de volar distintas barreras, una de ellas la servil. Con una sonrisa al final de esa oración, Antonio Morquecho se pone de pie y observa a sus entrevistadores. 
     --- Pero entonces ¿cómo definir a un periodista responsable?
   
---  Un periodista responsable es aquel que retoma a la gente, al denunciante. Por ejemplo, un funcionario te puede pagar muy bien una publicidad. Puede ser que el funcionario esté haciendo maravillas, “hizo una carretera de cuatro carriles”, y tú lo das a conocer al público. Está bien, le das imagen al funcionario pero también le debes dar voz al pueblo porque el funcionario está de 3 a 6 años pero tú te quedas, y tú de qué vives, de tu público. 
     La labor de un periodista muchas veces no recibe el reconocimiento e interés que debiera como cualquier otro trabajo digno, respetable y en el caso de Morquecho, apasionado y audaz. Ello se percibe en gran medida en nuestro país y pareciese ser aun peor en nuestro estado. “El mayor problema del periodista en Morelos sería ponerse a estudiar, porque no hay muchas escuelas de periodismo aquí. Además, cuántas escuelas de periodismo estatales tenemos, de las que hay muchas son privadas.” Comunica con ademanes, de pie y con una desalentadora expresión, el periodista morelense.  
     La conversación de aproximadamente un hora con treinta minutos está casi por concluir, sin embargo no lo hace sin antes disipar un haz de esperanza que se percibe en las palabras de Morquecho cuando se le cuestiona:
     --- ¿Cómo ve usted el panorama de México en un futuro?
    --- Es rescatable, México no es tan solo lo que se está viviendo ahora. Con una simple frase resume su pensar mientras sonríe a las caras de los jóvenes entrevistadores.
     Antonio B. Morquecho es un periodista cuya historia y trayectoria dejan ver una profunda pasión por su profesión, ya sea “empírica” o no, que muchos periodistas titulados quisieran tener o de la cual carecen. Se espera que Morelos y México sigan oyendo más reportajes e información del acreedor al premio nacional de periodismo, y que su interés y audacia sirva de parteaguas para las nuevas generaciones de periodistas en nuestro  estado y en nuestro país.